Las promesas que hacemos antes de ser padres y luego no cumplimos
Ago10

Las promesas que hacemos antes de ser padres y luego no cumplimos

No sé si vosotros las habéis hecho ahora que estáis esperando a un bebé o si las hicisteis antes de ser padres, pero muchas parejas, ya sea porque lo han hablado, ya sea de manera individual, se hacen una idea de qué tipo de padres serán o de cómo lo harán antes de serlo y se hacen promesas al respecto, algo así como “cuando yo sea padre haré esto…” o “cuando yo sea madre no haré aquello”. Son frases, ideas y promesas que aparecen al pensar en cómo nos criaron nuestros padres y, sobre todo, al ver a otros padres cuidar de sus hijos. Tu amiga, que “mira cómo le habla a su hijo”, tu hermano, que “mira lo que le da de comer”, tus cuñados, que “están todo el día con el niño en brazos” y así con varias circunstancias o sucesos que te hacen hacer varias promesas antes de ser padre que… bien, luego, pues no cumplimos. Mis hijos solo van a comer comida sana Que mira, que he visto un bebé por la calle comiendo gusanitos, y un niño pequeño ahí dale que te pego a los caramelos, y mi hermana se ha llevado a los niños al McDonald’s, y mi amigo celebró el cumpleaños del niño, con los niños de la clase, en el Burguer, y he visto a tu sobrino con un pastelito de esos rosas, que a saber qué lleva. Y oye, que tienen toda la razón, que la bollería industrial a saber qué lleva, que eso huele a petróleo o a cera, que qué necesidad tiene un niño pequeño de comer caramelos, que la comida rápida no es buena para los niños (como que a más comida rápida, peor capacidad de aprendizaje), que los cumpleaños mejor celebrarlos con merienditas caseras, y no en un sitio de hamburguesas y patatas fritas, y que las meriendas de los niños, hoy en día, dejan mucho que desear (¿dónde demonios ha quedado el bocadillo de toda la vida?). Pero es que decirte a ti mismo que tus hijos solo comerán comida sana es una promesa difícil de cumplir. No imposible, claro, pero sí improbable. Porque llega el día en que no te da tiempo a hacer la comida y dices “pues hoy compramos comida”. El otro día hasta leía un chiste gráfico que decía “a veces estoy tan cansada después de ir a comprar comida que ¡al llegar a casa no me apetece cocinarla!”. Es así, hay días que mira, no llegas, o no te apetece, y acabas por coger al niño y meterte en un sitio de esos de comida guarra. Que oye, que ya...

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Cómo hacer el cambio de la alimentación del bebé, triturada a la sólida

El paso de la alimentación basada en purés y alimentos de cuchara a los alimentos sólidos es un gran paso para el bebé. Lucía Bultó, nutricionista y autora de Los Consejos de Nutrinanny, nos da algunos trucos que funcionan para la alimentación de los niños.

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Qué hacer si uno de nuestros hijos se porta mal en la mesa

Qué hacer si alguno de nuestros hijos no sabe comportarse en la mesa de forma correcta. Consejos de la psicóloga Silvia Álava sobre los buenos hábitos de los niños en la mesa y la conducta de los padres ante las peleas de los hijos.

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Cómo ayudar a los niños a tener empatía

Cada vez que tu bebé se enfade, explícale por qué está enfadado. Cuando llore, explícale por qué está triste. Si ríe, haz que entienda que siente alegría. Y tu bebé, de mayor, tendrá el don de la empatía. 

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Si sois empáticos con vuestros hijos, ellos lo serán con los demás
Ago10

Si sois empáticos con vuestros hijos, ellos lo serán con los demás

La forma en la que nos comunicamos con nuestros hijos desde que nacen, e incluso desde que están dentro del vientre materno, va dejando huella en su personalidad, mucho más de lo que creemos. Mamá y papá son las persona de referencia del bebé, sobretodo mamá (la influencia del lenguaje materno es muy fuerte). Todo su mundo pasa a través de vosotros, absorben como esponjas lo que les enseñamos y decimos, y a medida que crecen transmiten lo que han recibido, por tanto si sois empáticos con vuestros hijos, ellos lo serán con los demás. El ejemplo enseña Los niños hacen lo que ven. Si dices palabrotas, las dirán, si tiras papeles en la calle, los tirarán, si tratas mal a los demás, ellos también lo harán. De igual forma, hablas de forma adecuada, eres un buen ciudadano y tratas a los demás con respeto, ellos harán lo mismo. El respeto hacia los hijos es fundamental, no sólo porque ellos se merecen todo nuestro respeto y atención, como cualquier otra persona, sino por que a través de nuestra relación con ellos, les estamos enseñando también a ser respetuosos con los demás. Estamos moldeando su cerebro El cerebro de los niños es completamente moldeable durante los primeros años y se alimenta de las experiencias que recibe de su entorno. Los abrazos y las caricias que damos (y las que no damos), la forma en que nos dirigimos a ellos y hasta las palabras que usamos generan conexiones neuronales que van trazando su mapa cerebral. Como padres, queremos que ese mapa cerebral se lo más rico posible y las emociones tienen mucho, pero mucho que ver en este punto. Si somos capaces de comunicarnos con nuestros hijos a través de las emociones, aunque apenas tengan meses de vida, lograremos empatizar mejor con ellos, y a su vez, ellos lo harán con los demás. Es un trabajo de hormiga que debemos hacer cada día con ellos y que repercutirá en una enseñanza para toda la vida. Las madres ayudan a los hijos a ser empáticos Según un estudio reciente de la Universidad de York, especialmente el lenguaje de las madres hacia los hijos tiene una gran influencia en sus habilidades sociales futuras. Se registró la forma en que las madres se dirigían a sus bebés mientras jugaban cuando estos tenían 10, 12, 16 y 20 meses de edad y volvieron a ser observados más tarde, cuando estos tenían 5 o 6 años. Los resultados mostraron una correlación fuerte y positiva entre los comentarios relacionados con la mente de las madres cuando eran pequeños y la puntuación obtenida por los niños para entender...

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